Redacción Ciberadio | Nota de prensa
En 2022, más de mil millones de personas vivían con obesidad en el mundo, alrededor del 13% de la población global. Las proyecciones señalan que para 2035 la cifra podría alcanzar los 1.900 millones de adultos, cerca de una cuarta parte de la población del planeta.
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El impacto cardiovascular también es significativo. Se estima que dos tercios del exceso de mortalidad asociado a la obesidad están relacionados con enfermedades cardiovasculares.
El efecto del exceso de grasa en el corazón
El exceso de grasa corporal, especialmente la grasa visceral que se acumula alrededor de los órganos, puede producir sustancias que favorecen la inflamación y alteran procesos relacionados con la presión arterial y el metabolismo.
El cardiólogo Pedro Caravaca, especialista de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca y Trasplante del Hospital Clínic de Barcelona, explica que estos mecanismos pueden afectar directamente al sistema cardiovascular.
La grasa también puede acumularse alrededor del corazón y las arterias. Esta situación puede favorecer procesos inflamatorios, aumentar la rigidez de los vasos sanguíneos y contribuir a la formación de placas que dificultan la circulación.
Con el tiempo, el corazón puede tener que trabajar con mayor esfuerzo. En algunos pacientes esto puede afectar su estructura y funcionamiento y provocar síntomas como fatiga, falta de aire y menor capacidad para realizar actividad física.
Una mirada más amplia
Los especialistas plantean que la evaluación de una persona con obesidad no debería limitarse al peso. La valoración cardiovascular puede incluir la distribución de la grasa corporal, presión arterial, niveles de glucosa y lípidos, calidad del sueño, actividad física, salud mental y otras enfermedades asociadas.
Las investigaciones también han estudiado el papel de la grasa que rodea al corazón, la inflamación y la rigidez cardíaca en el desarrollo de problemas cardiovasculares.
Por esta razón, los consensos médicos consideran actualmente a la obesidad como una enfermedad sistémica crónica que requiere un abordaje integral.
El tratamiento puede incluir cambios en la alimentación, actividad física, mejoría del sueño y apoyo psicológico. Dependiendo de las características y necesidades de cada paciente, los médicos pueden considerar medicamentos aprobados o procedimientos quirúrgicos en casos específicos.





